10 días después

por NN

Vuelvo a leer las palabras que he escrito al calor de la impertinencia. Hay que escribir me repito como mantra y aún así no me he animado del todo. Me persigue Brueghel el viejo y quisiera hablar de él. ¿Qué falta? y el mantra se sigue reproduciendo. Me lo he encontarado tantas veces esta semana que mi escepticismo no me permite pasar por alto este detalle. ¿Será cuestión de tiempo?. Dos de cuatro películas han sido sobre él y me han recordado a una tercera. ¡Qué párrafo tan forzado! ¡Tan impropio! -¡Como SIEMPRE!- Melancholia de Lars Von Trier inicia con la quema de uno de sus cuadros. Melancolía y desazón que bien podrían describir este laberinto de diálogos incompletos.

Cuando en la mañana vuelvo a ponerme bajo el agua sigo pensando exactamente lo mismo. Hay que escribir cada día. Y cada noche al notar la hora y revisar mi cabeza el barullo de un disco rayado empieza a sonar. 

Hay que empezar, me digo. Como si con aquella frase triste la cosa cambiase. Hay que creer. Pero la formulación del precepto parece aniquilar el sentido.

Hoy por ejemplo salió una frase:

A Claudia, por creer en mi escritura cuando yo no lo hacía

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