tap, tip, tap

en esta casa de 7 paredes sólo se escucha el golpetear de las teclas, mientras el gato duerme

Mes: junio, 2013

Llorar

Descartes nos explica cómo se llora de tristeza

Art. 131. 
La otra causa es la tristeza seguida de amor, o de alegría, o generalmente de alguna causa que hace que el corazón envíe mucha
sangre por las arterias. La tristeza es para ello necesaria porque, enfriando toda la sangre, contrae los poros de los ojos; pero,
como a medida que los contrae, disminuye también la cantidad de vapores a que esos poros deben dar paso, esto no basta para
producir lágrimas si no aumenta al mismo tiempo por alguna otra causa la cantidad de estos vapores; y no hay nada que la
aumente mas que la sangre que es enviada al corazón en la pasión del amor. Así vemos que los que están tristes no vierten
lágrimas continuamente, sino sólo a intervalos, cuando reflexionan de nuevo sobre lo que les contrista.

Y Cortázar nos da instrucciones:

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

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Tenía que escribir

Resistir las múltiples seducciones que me procura mi mente ha sido bastante tortuoso. He pasado días leyendo sin parar, evadiento las labores de escritura que me autoreceté; y sin embargo le he escrito día y noche a alguien que me pagaba cada texto con besos de mentiras. 

He recogido mis papeles en blanco como quien recoge restos de sí mismo regados por todas partes y de diferentes temas que parecen poco relevantes y empiezo a entender por qué los sistemas filosóficos se escriben cuando los años han pasado. Hay un montón de apreciciaciones que necesitan algún tipo de orden y coherencia y sólo después, en el tiempo, cuando uno se va llenando de argumentos, sabe donde ponerlos.