¿Moralidad? ¿Eudaimonía?

por NN

Hay que abolir el mérito. Dejar de ponderar las cuestiones y asignarles un juicio. Saltarse el paso tortuoso de buscar la perspectiva de algo o alguien que no es uno mismo. Si somos tan conscientes de que el mundo es un entramado de causas y efectos ¿que sentido tiene que derivemos de una pequeña cadena causal una tortuosa carga emocional?

Llego tarde porque estos días me han costado sangre en el alma, me duele el alma porque soy susceptible a la presión y la inseguridad, mi inseguridad proviene de mi limitado conocimiento, nunca aprendí porque era rebelde, fui rebelde porque mis padres nunca estuvieron, la casa estaba sola porque todos tenían que conseguirse una vida, la vida es costosa y a la gente le cuesta sangre.

¿Cambia en algo el cargo de consciencia que tengo ahora? No, porque mi pesadez proviene de algo que no está precisamente en la línea causal que conozco sino en lo insondable que resulta establecer una normatividad sobre las pasiones. Poseer todos los argumentos lógicos y una gran fuerza de voluntad no hace que surja el sentimiento, ni siquiera hace que surja la creencia. Sin embargo cuando damos el salto hacia el otro, un otro que nos mira como juez, todo parece tener sentido. Lo más absurdo se legitima en la simpatía del otro que nos aplaude y no sé qué tipo de virtuosismo nos distingue de los perros de Pavlov.

Sin embargo tampoco le creo a Kant, no ahora. Formular una normatividad a partir de la simulación de mi comportamiento en otros, no es tampoco una prueba fiable. La lógica de los universales sólo puede engendrar hijos bastardos que se olvidan de la peculiaridad del segundo, del instante, de la persona que soy.  Si todos fueran absolutamente buenos y morales, qué virtud sería la mía dentro de una masa de virtuosos.

No sé en dónde poner a la moralidad pero no importa. Los ojos que me siguen a todas partes ya se han cansado de gritar sobre lo bueno y lo malo. Lo deseables es aquello que simplemente surge y ya. Arendt me enamoró con su concepto de libertad aunque sea restringido. Un maldito y sólo instante de libertad, como espontaneidad, para iniciar la cadena de causas y efecto. Un maldito y sólo instante para saberse feliz.

La habitación oscura, música de fondo, un abrazo. Un instante.

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