Tareas, responsabilidades y culpas

por NN

Las tareas son esa pequeñas marcas que nos ponen en el camino para que no nos salgamos. Las migajas de Hanzel y Gretel que tenemos que recoger del piso para alimentar el espíritu pero nunca llenarlo. Yo he corrido con los ojos cerrados, dándome golpes con los árboles, andando a tientas. Todos han podido correr con un camino más o menos trazado y yo corro con desespero a ver si los alcanzo. Las migajas, en mi caso, se transformaron en rocas. Cuando he llegado a tomar un rumbo me tropiezo con ellas y me caigo. Mi misión es aprender a saltar sobre ellas y caer graciosamente al final del camino que muestran.

Las responsabilidades sin embargo no se parecen a esto. Las responsabilidades son los trajes con los que vas definiendo al personaje vacío. Cada cual se pone el traje de lo que mejor le sale y asume entonces dicho disfraz. Todos pueden cambiar y todos pueden ponerse incluso más de los que pueden cargar. La mujer con un hijo puede ponerse el traje de madre y cuidar de él, pero puede quitárselo y seguir con su vida. Y así hay tantos trajes como funciones. Está la capa del que paga el arriendo y los servicios como el del conductor. Las responsabilidades son un asumirse casi casi como otro. Las responsabilidades terminan siendo el disfraz que nos define. (Pero que siempre se puede renovar)

La culpa en cambio es un fenómeno particular; está la culpa que sentimos genuinamente y la que nos echan como un balde de agua fría. Nadie espera que alguien más quiera hacerlo sentir mal y la culpa genuina sólo se manifiesta en la interioridad del laberinto de preguntas y respuestas autoformuladas. Sin embargo se confunden tan fácilmente una y otra, porque comparten el mismo mecanismo. Una duda sobre el universo fáctico que nos interpela. Todo esta sujeto a ser perfecto como todo puede darse de la pero manera posible, pero estos son sólo dos mundos posibles que se presentan en universo de discurso y nunca en la realidad. La culpa es juzgar con alguno de ellos como realidad y cuestionar al individuo por un hecho presente en el mundo. No hay ninguna manera de escapar del juicio.

A las diez de la noche suena un teléfono en una oficina llena de gente zombie. Una persona contesta porque sabe que al otro lado de la línea alguien se preocupa y espera oírle. Dos minutos después ésta misma persona se arrepiente de haber cogido el teléfono y se disculpa diciendo: lo siento, no has debido llamar

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