Ejercicos de lecto-escritura

Es cada vez más frecuente que me pierda los pensamientos efímeros frente a alguna pantalla. Escribo mucho más acerca de  cosas intrascendentes y sin embargo escribo. Ya no tengo la facultad para hablar de amor, ni de sentimiento alguno. Ya no escribo para seducir y ni siquiera dejo que me seduzcan con las palabras. Ahora sonrío poniendo un “te llamo luego” que nunca tendrá respuesta o con las pocas entradas de twitter. Y todo esto estaría bien bajo la normalización de los individuos que se convierten en entes productivos para la sociedad, pero de golpe recuerdo que sigue corriendo mi pregrado y aún no puedo llamarme ente productivo a cabalidad.

Si lo que busqué en algún principio era matarle la pasión a este continuo ir y venir de preguntas sin respuestas, lo he logrado, aunque sea en parte. Ya mi mente no me acosa, ya mi consciencia de lo poco. Ahora debo tomar lecciones de lecto escritura y escribir los trabajos que todos siempre estuvieron pidiendo.

Querido lector: He muerto.

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