Funciona

por NN

No quiero pensar en cuantos documentos tengo pendiente por escribir. No quiero pensar porque sé que estoy evadiendo mis responsabilidades al escribir aquí; y sin embargo, siendo tan poco coherente como siempre lo he sido, continúo.

Mi evasión es sintomática y mi terapeuta lo ha notado. Le frecuento con más insistencia en busca de alguna solución a tanto silencio interior. No hay dudas, no hay incertidumbre, no hay desazón. Mi desasosiego se torno en un tedio que terminó por convertirse en forma de vida. El ansia es aburrimiento y los retos, infantiladas de otro tiempo. 

Nunca pensé en enfrentarme a la pregunta pragmática del para qué, pero veo mis libros, veo al computador que lleva mucho tiempo sin encender y sólo eso se me ocurre. ¿Para qué?

Para qué seguir apostándole  a un oficio que mal me ha pagado y tantas heridas me ha costado. Para qué buscarme un conflicto del que ya he logrado escapar. Para qué engañarme en ser algo que nunca he sido. Luego enciendo la tv y me recuerdo, escribiendo en el silencio de una casa solitaria mientras la tarde caía y en la habitación sonaba algún programa estúpido.

Anuncios