Dónde quedaron los buenos modales!

por NN

Ando huyéndole a la gente como si de una gran vergüenza o miedo se tratara. No soporto más las preguntas ni las conversaciones que no van para ninguna parte. Siempre sueno prepotente o ridículamente ignorante.

Ya no saludo ni con la mirada, así como tampoco sonrío. Todo parece reducido a un ‘sé lo que haces’: ‘sé lo que hiciste’; aún tácito ‘no te creo’ imaginario. Y es que a fin de cuenta lo que parece estar en juego es mi credibilidad como profesional y humano. Desconozco mi naturaleza, me desconozco.  Rehuyo las miradas como en la inquisición las mujeres temían ser condenadas brujas.

Así que hoy cuando alguien me pregunta directamente por mi ausencia y falta de cortesía, entro en corto circuito.

Llamémosle culpa. El tiempo me ha estado consumiendo como la procrastinación. La frustración de ideales demasiados grandes y voluntad endeble. Las comparaciones de un pasado mejor y de un futuro ávido de mi. No quiero hablar. No quiero hacer. No quiero rellenar las líneas en blanco con más promesas y sueños de lo que evidentemente no estoy haciendo o de lo que no podré hacer.

La autoayuda sólo sirve cuando te la crees, cuando algo dentro de ti te empuja hacia adelante, pero yo soy una piedra. Una piedra que se fue hasta el fondo y sólo se escucha el eco de su caída.

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