Juego de niños

por NN

Si alguien ha tenido que ir al banco un sábado o un día de vacaciones escolares entenderá de lo que hablo.

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Dos pequeños de no más de 6 años corrían de un lado al otro mientras los adultos jugaban su juego. El silencio sepulcral del dinero, del miedo, de la adultez, tenía congelados a unos 10 individuos en un remedo de fila india. Una fila comprimida tres veces para que se aglutinaran y su paranoia los cubriera a todos bajo sus propias miradas. Los niños en cambio corrían. Cantaron una, dos, tres veces juguemos en el bosque preguntando si el lobo está… Y el lobo sé los comía ante la sonrisa cómplice de los adultos petrificados que esperaban su turno.

Uno a uno pasaron los adultos, cogieron su dinero mientras los niños seguían preguntando sin parar, muriendo y resucitando cuantas veces fueran necesarios hasta que alguno de ellos reaccionara para jugar. Cuando llegó nuestro turno, sin previo aviso, un lobo más grande y feroz apareció. Frente a nuestros ojos el celador del banco reaccionó inmediatamente y le señaló frente a los presentes y el juego pareció acabar. El ladrón que nos observaba sigilosamente durante el juego quedo descubierto la policía llegó pronto. Lo arrestaron y fue llevado a la estación. Mi madre lavada en lágrimas balbuceaba que era a ella a quien esperaban, mientras agarraba con fuerza el bolso que el lobo no alcanzó a devorar.

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