Bitacora de Viaje

No me quiero llevar el computador porque siento que es lo único valioso que poseo y aunque en realidad no es valioso si lo perdiese me complicaría la existencia académica que intento forjarme, así que decidí que no va conmigo.

Me llevaré el Ipad pero no he podido cargarlo de distractores útiles. No fui capaz de ponerle películas ni tuve la paciencia para cargarle música. Nunca tengo tiempo para esas cosas. Terminaré pagando la suscripción en Spotify pero lo de las películas si es una pena.

Cuesta un poco comprender que al mundo no lo cubre una capa infinita de Internet y que moverse implica desconectarse.

Evaluar lo prescindible y lo necesario. Evaluar mis propios límites. Cuánto estoy dispuesta a cargar, qué quisiera ver, dónde quisiera estar. Mi cuerpo me dirá cuanta hambre e incomodidades puede soportar pero creo que es bastante guerrero. La ansiedad por su parte está bastante inquieta y aunque me deja dormir está jugando con mis alergias; pero somas amigas, pasamos por un buen momento.

Escribiré cada que pueda, cuando me logre sobreponer a la resistencia que le tengo al Ipad… pero escribiré, necesito volver a conectarme con ese yo misma que me gustaba tanto.

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