Perder

por NN

Ayer caminaba a casa en la mitad de una pataleta mental por no tener el dinero de llegar en taxi. Pensé en todos los posibles finales catastróficos: ¿cómo me abordarían? ¿en qué momento saldría entre el matorral el asaltante y sus argumentos de facto para pedirme mis pertenencias? ¿qué tenía por perder? -El computador- ¡Mierda por qué me cargo el aparato! La paranoia me empieza a acompañar  y todavía falta una subida.

Un carro pita a mi lado y me subo sin preguntar más.

Al llegar a casa abrí el computador para continuar el trabajo sobre la compilación bibliográfica de este semestre. El disco duro falla y el computador no lo reconoce. Los archivos locales quedan como una pila de caracteres sin sentido. Cierro el computador con el pecho apretado.

Aquí estoy quejándome de mis problemas del primer mundo.

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